Observando aquella gran pirámide en donde se encuentra todo lo que eres, tus miedos, tus alegrías, todo.
Ahí estas tu, bajo de ella, observando atónito la inmensidad que tiene esta.
Es imposible visualizar la punta, deseas escalarla para descubrirte a ti mismo.
Comienzas a escalar y vas encontrando cosas importantes que habías olvidado.
El camino se vuelve más difícil conforme avanzas, mientras más subes más importantes son las cosas que descubres, ansias ver que está en la punta, tal vez eso encamine tu vida, estas muy cerca, el deseo de terminar el trayecto te vuelve más fuerte.
A punto de llegar estas, de pronto una luz resplandeciente te ciega la mirada y hace que todo desaparezca, comienzas a caer en picada y golpeas el concreto, estas aturdido, no sabes que paso, luchas por establecerte en pie pero te es imposible, la luz desaparece y te quedas en la oscuridad.
El tiempo pasa y para ti se vuelve eterno, el sentimiento que experimentas es imposible de describir.
Escuchas ruido, el sol comienza a hacerse presente, una sombra se deslumbra a lo lejos, se acerca, está allí, de pronto una mano surge ofreciendo ayuda, te logras poner en pie y observas a quien te ayudo, es esa persona que siempre ha estado allí contigo, la que siempre ha pensado en ti y la que no dejara que desvanezcas, las lagrimas de alegría emanan de tus ojos y por ese momento sabes que ya no estás solo.
